MISION MAPUCHE EN TIRÚA,

REGION DEL BIOBÍO

La Ruta del Witral

Para este verano las socias en este proyecto se aprontan a recibir turistas que deseen acercarse a las distintas etapas en la producción de textiles, como son la esquila de la oveja, el hilado, teñido natural, el urdido y el tejido en el telar

Desde hace dos años la Asociación Indígena de Tejedoras Relmu Witral ha venido desarrollando un nuevo emprendimiento que se suma a la historia de más de 14 años en el rescate cultural, el trabajo asociativo y la comercialización de textiles tradicionales. Ahora suman el servicio turístico, que ofrece la posibilidad tanto de vivenciar el proceso del tejido a telar, como de compartir las tareas diarias de las mujeres de este territorio.

Para esta temporada de verano, las 15 socias que están involucradas en este proyecto ya se están preparando para recibir a los turistas, esos que deseen acercarse a las distintas etapas en la producción de los textiles, como son la esquila de la oveja, el hilado, teñido  natural, el urdido y el tejido en el telar. Esta experiencia –que puede ser vivida a través de paquetes por el día o con alojamiento- incluye la alimentación y la posibilidad de acercarse un poco más a la vida de las familias que viven en distintos lugares de la comuna de Tirúa.

“Queremos mostrarle al turista que acá hay una cultura que está vigente, que está viva. Para nosotros es un orgullo porque se le da un valor a un producto que no era valorado, antes nuestras mamás tejían para nosotras, para la familia, y hoy se está comercialización con un valor importante”, nos señala Albertina Huenuman, presidenta de la Relmu Witral.

Para quienes quieran conocer más de este proyecto, los invitamos a visitar su página web: https://www.relmuwitral.cl/turismo/


Visita del Papa Francisco

La invitación del Santo Padre a vivir el Kume Mongen o Buen Vivir es un signo claro que manifiesta su cercanía con el mundo de los excluidos y en particular con el mundo indígena

Por Carlos Bresciani SJ, encargado Misión Mapuche en Tirúa

La visita del Papa Francisco a Chile fue una oportunidad para mirar realidades socioterritoriales que claman por nuestra atención como sociedad chilena: la inmigración y el Pueblo Mapuche. Sus gestos y palabras manifestadas en su pontificado nos ayudan a profundizar esta mirada, superando intereses económicos o políticos que a veces la condicionan. El Papa, desde la sensibilidad que ha manifestado en la encíclica Laudato Si y sus innumerables gestos y palabras al mundo de los excluidos nos ayuda a reconocer, por ejemplo, los rostros de aquellos hermanos y hermanas más postergados e injustamente tratados. Desde ahí se nos invita a la promoción de los derechos que los excluidos, los migrantes, y los mismos pueblos indígenas demandan superar perspectivas asistencialista y homogeneizadora, superando toda perspectiva asistencialista y homogenizante.

En este sentido las invitaciones del Papa Francisco fueron claras. Por un lado nos invitó a vivir y buscar la unidad no como uniformidad homogeneizante sino como reconocimiento de la diversidad en toda su riqueza. Esto nos ayudaría a reconocernos país no solo multicultural sino plurinacional. También nos invitó a reconocer las violencias en el territorio mapuche que no son solo las que solemos ver por la televisión, sino también la violencia de borrar con el codo lo que acordamos con la mano en planes y mesas de diálogos incumplidas.

Por último, la invitación a vivir el Kume Mongen o Buen Vivir es un signo claro que manifiesta su cercanía con el mundo de los excluidos y en particular con el mundo indígena, al que se ha referido como reserva de sabiduría ante un mundo al borde del colapso socioambiental. Es a estos pueblos que hablan desde su sabiduría ancestral a quienes hay que escuchar y tenerlos como interlocutores fundamentales a la hora de preguntarnos por el desarrollo de un país. Tal sabiduría es también una propuesta de salvación para todos y se puede entender como una vida en armonía y equilibrio con todos los seres, con los demás hombres y mujeres, con Dios y las fuerzas espirituales, y con la naturaleza en sus infinitas manifestaciones.  Para comprender adecuadamente el Küme Mongen no hay que disociarlo de la práctica histórica de su Pueblo pues esta sabiduría es histórica y contextualizada. Se comprende correctamente desde la situación actual de resistencia, lucha y sobrevivencia en las que este horizonte se va encarnando. Algo de esto deja entrever Francisco, cuando refiriéndose a lo que está en juego en una verdadera preocupación ecológica, nos dice que no es la humanidad que queremos construir – un problema de diseño sustentable – sino la expresión misma de la humanidad que somos.